Dormir junto al WiFi: lo que dice la ciencia y lo que podés hacer

Dormir junto al WiFi: lo que dice la ciencia y lo que podés hacer

Descubrí qué dicen los estudios sobre el WiFi en casa y cómo cuidarte sin caer en mitos.

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Vivimos rodeados de tecnología: teléfonos celulares, computadoras, routers de WiFi, relojes inteligentes y hasta electrodomésticos conectados. Es normal que te preguntes si estar expuesto constantemente a estas fuentes de radiación electromagnética puede tener consecuencias para tu salud.

Una de las dudas más frecuentes es qué pasa si dormís con el router de WiFi encendido en tu habitación, a pocos metros —o incluso centímetros— de tu cuerpo. ¿Es realmente peligroso? ¿Aumenta el riesgo de cáncer? ¿Puede afectar el sueño, la fertilidad o la energía diaria?

La respuesta no es sencilla porque, como suele ocurrir en ciencia, no todo es blanco o negro. A lo largo de este artículo vamos a repasar qué sabemos hoy sobre la contaminación electromagnética, qué dicen los estudios, cuáles son mitos y realidades, y sobre todo qué podés hacer de manera práctica para cuidar tu salud sin caer en alarmismos ni soluciones mágicas.

Radiación ionizante y no ionizante: la diferencia clave

Cuando hablamos de ondas y radiación, lo primero es entender que no todas son iguales.

  • Radiación ionizante: incluye los rayos X, los rayos gamma y parte de los rayos ultravioletas. Tiene tanta energía que puede romper enlaces químicos y dañar directamente el ADN de las células. Esa es la razón por la que se asocia a mayor riesgo de mutaciones, cáncer o envejecimiento acelerado. Por eso se limita su uso a estudios médicos específicos y siempre bajo control estricto.
  • Radiación no ionizante: incluye las ondas de radio, microondas, la luz visible, el infrarrojo y las frecuencias de WiFi o Bluetooth. Estas ondas no tienen la energía suficiente para alterar moléculas de tu cuerpo ni romper ADN. Su principal efecto es generar calor, como pasa en los hornos microondas.

👉 El WiFi pertenece al grupo de la radiación no ionizante, lo que significa que, en condiciones normales, su capacidad de dañar al organismo es mucho menor que la de las radiaciones ionizantes.

Qué dice la evidencia científica sobre dormir cerca del WiFi

Hasta ahora, la investigación no muestra un vínculo directo y concluyente entre dormir al lado de un router WiFi y el desarrollo de enfermedades graves como cáncer. Sin embargo, sí existen áreas de estudio en las que los científicos han observado ciertos efectos bajo condiciones muy específicas.

1. Sueño y melatonina

Algunos estudios en animales han mostrado que la exposición a campos magnéticos muy intensos puede reducir la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. En teoría, esto podría afectar el descanso. Sin embargo, las intensidades utilizadas en esos experimentos son mucho más altas que las de un router hogareño.

2. Fertilidad

Investigaciones en laboratorio han sugerido que la exposición cercana y prolongada a celulares en modo llamada podría afectar la movilidad de los espermatozoides o la función ovárica en animales. En humanos, la evidencia es menos consistente, y los posibles efectos son menores comparados con otros factores ambientales como pesticidas, plásticos o disruptores endocrinos.

3. Estrés oxidativo

Algunas frecuencias parecen aumentar la formación de radicales libres, moléculas que en exceso dañan células y tejidos. Este mecanismo se asocia con envejecimiento y menor fertilidad. Pero de nuevo: la dosis y la duración importan, y en la vida cotidiana no estamos expuestos a niveles comparables a los de los estudios más alarmantes.

4. Cáncer

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posiblemente cancerígenos”. Esto no significa que el WiFi cause cáncer, sino que la evidencia aún es insuficiente para descartarlo por completo. Es la misma categoría en la que están, por ejemplo, el café o los encurtidos.

Lo que sí sabemos con certeza

  1. La distancia importa. La intensidad de los campos electromagnéticos disminuye rápidamente con los metros. Esto se conoce como la ley del inverso del cuadrado: a tres metros de un router, la exposición es cientos de veces menor que a medio metro.
  2. Los dispositivos cercanos al cuerpo aumentan la exposición. Dormir con el celular en la mesa de luz, usar auriculares conectados por Bluetooth todo el día o llevar el teléfono en el bolsillo puede incrementar la dosis recibida, aunque sigue siendo muy baja en términos médicos.
  3. Los efectos, si existen, parecen pequeños. Los estudios con más de 25.000 publicaciones científicas hasta ahora no encontraron una relación sólida entre el WiFi hogareño y enfermedades graves.

Mitos frecuentes sobre el WiFi y la salud

En torno al WiFi y la radiación se generaron muchos mitos que vale la pena desarmar:

  • “Las tarjetas o stickers bloqueadores me protegen” → Falso. Los campos electromagnéticos no se detienen con amuletos ni pegatinas. Solo barreras físicas específicas (como las jaulas de Faraday) pueden bloquearlos.
  • “El WiFi convierte la comida en tóxica” → Falso. A diferencia de lo que ocurre con un microondas —que calienta gracias a ondas de alta intensidad—, el WiFi no interactúa con los alimentos ni altera su composición.
  • “Si siento dolor de cabeza es por el WiFi” → Incierto. Existen personas que dicen experimentar hipersensibilidad a los campos electromagnéticos. Sin embargo, en estudios controlados, los síntomas aparecen incluso cuando la fuente de radiación está apagada. Esto sugiere un fuerte componente psicológico y no una reacción fisiológica directa.

Cómo reducir la exposición de manera práctica

Aunque la evidencia científica no indica un riesgo grave por dormir al lado del WiFi, sí hay estrategias sencillas para minimizar la exposición y, sobre todo, ganar tranquilidad:

  • Alejá el router de la habitación. Si está a más de 2 o 3 metros de la cama, la intensidad de la radiación se reduce enormemente.
  • Evitá dormir con el celular en la mesa de luz. Lo mejor es dejarlo fuera del cuarto. Si no podés, ponelo en el piso o en modo avión.
  • Desconectá el WiFi durante la noche. Muchos routers tienen la opción de apagarse automáticamente en horarios programados.
  • Usá cable Ethernet si es posible. No solo reducís exposición, también ganás en estabilidad y velocidad de conexión.
  • No gastes en dispositivos milagrosos. La ciencia es clara: ni collares, ni tarjetas, ni stickers protegen de la radiación.

El otro lado: los beneficios de los campos electromagnéticos

Curiosamente, no todo en este tema es negativo. Existen terapias médicas que utilizan campos electromagnéticos para mejorar la salud:

  • PEMF (campos electromagnéticos pulsados): se investigan para favorecer la recuperación ósea, modular la inflamación o mejorar síntomas en enfermedades como la esclerosis múltiple.
  • Estimulación magnética transcraneal: aplicada en neurología y psiquiatría para tratar depresión resistente y otros trastornos.
  • Terapias musculares con campos magnéticos: usadas en rehabilitación para mejorar la fuerza sin ejercicio físico.

Esto demuestra que las ondas electromagnéticas no son intrínsecamente “malas”, sino que todo depende de la dosis, la frecuencia y el contexto en el que se utilicen.

Conclusión: ¿es seguro dormir junto al WiFi?

Con la evidencia disponible hasta hoy, dormir cerca de un router WiFi no representa un riesgo significativo para la salud. La radiación que emite es de tipo no ionizante, de baja intensidad y muy por debajo de los niveles considerados peligrosos.

Eso sí: la distancia sigue siendo tu mejor aliada. Alejar dispositivos del cuerpo, limitar el uso innecesario y evitar caer en mitos o productos milagrosos es más que suficiente para estar tranquilo.

En definitiva, la clave está en el sentido común: convivimos con campos electromagnéticos todo el tiempo, pero su impacto real parece ser mucho menor de lo que imaginamos y, en todo caso, comparable al de otros factores cotidianos.

Dormir bien, moverte todos los días, comer sano y mantener relaciones sociales de calidad siguen siendo hábitos mucho más determinantes para tu salud que preocuparte por el router al lado de tu cama.

Si te interesa ver el video completo, acá lo podés ver: